miércoles, 29 de febrero de 2012

A buenas horas...

Doy vueltas en la cama, miro el reloj y me doy cuenta que tan solo quedan dos horas para que me levante y vaya a clase. Me he pasado la noche en vela estudiando y para el momento que me acuesto no concilio el sueño y lo único que se me ocurre hacer es pensar. Analizo momentos que he vivido en estos últimos meses, comienzo a recordar el dolor y la decepción que me he llevado de muchas personas. Personas de las que no me esperaba ciertas reacciones, personas a la que he apoyado y ayudado en muchas ocasiones sin yo pedir nada a cambio y que me lo han agradecido con la indiferencia y el desprecio. Si, sólo se me ocurre a mi pensar esto a las 5 de la mañana. No puedo evitar sentirme herida, llevo intentando no derramar una sola lágrima desde hace mucho, pero he estallado. Lloro de rabia, por la impotencia que siento de haber perdido el tiempo, por haber confiado, por haber sido estúpida.
Todo el mundo tiene un momento de debilidad, y esta vez me ha tocado a mi. Ahora mismo me siento un ser pequeño e insignificante, que solo quiere alejarse de su realidad para poder respirar tranquila aunque sea unos pocos minutos, solo un instante...
Siento como si las paredes de mi habitación me estuvieran oprimiendo, obligándome a respirar cada vez más fuerte, y esto me llega a angustiar hasta un punto en el que solo tengo ganas de ahogar un grito en medio de esta noche de frío invierno...
Solo espero que este antibajo sea por el cansancio y la falta de sueño...

No hay comentarios:

Publicar un comentario