martes, 13 de agosto de 2013

La inestabilidad siempre llega, es inevitable. Pero no significa que no se pueda hacer nada para remediarlo. Personalmente, adaptarse a dicho desequilibrio me parece una vía demasiado fácil.

domingo, 21 de abril de 2013

Cambios

Mi vida dejó de ser monótona y aburrida el día que decidí tomar mi propio camino sin influencia alguna. No me arrepiento de mi decisión de entonces, ya que yo elegí ser así. Ahora todo se ha convertido en una aventura continua con sus altibajos, surrealismos, desfaces y reflexiones. Eso sí, ignoro ''inocentemente'' si estoy haciendo bien, ya se verá a lo largo del paseo que me espera.

lunes, 15 de abril de 2013

Locos a conciencia

Somos jóvenes, si no hemos tenido momentos surrealistas es que algo estamos haciendo mal. No debemos olvidar que Estamos aquí para que se nos vaya la pinza y reírnos de nosotros mismos.

Un paso en falso (2ª parte).

Finalmente decidió atravesar el lago congelado. Al principio sintió temor por si se quebraba el hielo; pero al final solo resbaló, y para su sorpresa no fue tan dura la caída, incluso se rió tras su torpeza. Total, ¿quién no se ha caído en algún momento? Solo queda levantarse, dejar el lago atrás y disfrutar de un agradable paseo por el resto del bosque, viviendo más aventuras y, por supuesto, teniendo buenas vistas.

domingo, 3 de marzo de 2013

lunes, 25 de febrero de 2013

Rima 51 (XI) Bécquer.



Me es inevitable ver siniestra la siguiente rima, aún sin 
saber el motivo. Puede que sea por su última estrofa.

Sonará a tragedia pero puedo buscarle semejanza con la realidad,
aun que eso no quiere decir que se halle sufrimiento por algún ''amor'' imposible.


Yo soy ardiente, yo soy morena,
Yo soy el símbolo de la pasión,
De ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
No es a ti, no.

Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
Puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
No, no es a ti.

Yo soy un sueño, un imposible,
Vano fantasma de niebla y luz;
Soy incorpórea, soy intangible.
No puedo amarte.
¡Oh ven, ven tú!