miércoles, 24 de octubre de 2012

The end?

Comienzo a poner en duda la existencia del fin...
                                                                         ...a lo mejor solo se trata de un cambio de roles.

lunes, 22 de octubre de 2012

Inocencia permanente.


Pasan los días y el ruido se va convirtiendo en susurros, y estos en silencio. 

Pure fiction.

Se paró en seco en el escalón donde terminaba la acera y comenzaba los kilómetros de arena, él ya estaba esperándola en la orilla del mar. ¿Cómo habían llegado hasta ahí? Rose estaba confusa, no solo por las copas que había bebido con sus amigas antes de escabullirse, si no también por su estúpida decisión de ceder a la proposición del aparentemente despreocupado Jason. No comprendía esa influencia que tenía sobre ella. Pero, tras mucho darle vueltas a si seguir o dar media vuelta y largarse, eligió la primera opción.  Así que se quitó sus zapatos de tacón y caminó por la arena fría hasta llegar a su nivel, ofreciéndole este la petaca de vodka que habían comprado a medias. Ambos dieron un sorbo, sintiendo así el fuerte alcohol bajando por sus gargantas, proporcionándoles a la vez calor en esa noche de otoño.
Esa noche, tanto una como otro evitaban mirarse de frente, ninguno tenía el valor de hacerlo aunque hubiesen bebido tanto como para sacar el coraje y hacerlo. ¿Y por qué? Ni ellos mismos lo saben, pero igual la noche finalizó entre risas, juegos y largas conversaciones hasta la hora de volver a casa.

Mismo camino, misma compañía noche tras noche


Entre viejas farolas ando mirando al suelo, así evito ver los kilómetros que quedan hasta el final de la calle...




...y los tropiezos.

martes, 9 de octubre de 2012

Rich and Grace

Personas ciegas por cosas secundarias
 que son incapaces de ver con claridad
 hasta que no se den con el muro.


Living in a infinite loop.


¿Una realidad negada?

Todos somos jodidamente inconformistas.

¿Un secreto a voces?

La objetividad no existe.

No siempre se sale de la caverna.

En ocasiones, se sigue entre las sombras, entre espectros,
con inseguridad de dar el paso para ascender hacia el exterior,
albergando en la mente la posibilidad de quemarse con los rayos del sol.
Somos conscientes de que si no se hace el esfuerzo y no arriesgamos
nos quedaremos con la duda de lo que hubiera pasado,
pero ya uno quebranta suficientes leyes como para acabar con quemaduras.
¿Por qué no subimos para alcanzar un nuevo mundo?
 La respuesta no puede ser más simple y más lamentable: por miedo.