Rose se sentía idiota por su reacción, no le gustaba sentir ilusión por algo que veía tan lejos como la luna. Para ella era perder el tiempo y la sonrisa.
A pesar de que en el fondo le encantaba sentirse como una niña tonta, sabía que no iba a pasar de ahí, de ser solo una ilusión. Rose se tendrá que mentalizar que no todos llegan a la luna con una simple escalera de papel...
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