viernes, 27 de abril de 2012

Rose

Ella llevaba tiempo sin estar a solas consigo misma, siempre estaba con alguien y solo escuchaba a los que la rodeaban, pero no a sí misma. Se puso los cascos, cogió su bolso y su paraguas azul y salió a la calle. Decidió coger el autobús y alejarse a un lugar donde nadie la conociera para pasear y escuchar música, solo música.
Pasaron las horas mientras deambulaba por callejuelas y pisaba charcos como si fuera niña otra vez con sus botas negras. Terminó su ruta en la playa, su única reacción fue tirar al suelo todo lo que tenía encima, bolso, paraguas, ipod...
Rose había salido sola con la intención de despejar su mente y luego pensar las cosas, pero sin darse cuenta hasta ese momento llegó a una conclusión, en toda la tarde tuvo la mente en blanco, no reflexionó sobre nada y lo más extraño es que se sentía bien. Le gustaba estar ahí de pie frente al mar, sin hacer nada y sin pensar nada. Decidió que no tenía nada que pensar, nada que corregir. Ella estaba a gusto.

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