Típicos días,
en los que solo te apetece coger el ipod, ir a la estación y subirte al primer autobús para llegar a un lugar donde nadie te conoce. Dar largos paseos por sus callejuelas mientras estas ausente del mundo con la música. Lo malo es que a pesar de evitar pensar, el dolor sigue ahí, como una roca que se lleva a cuestas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario